PRÁCTICA 3 MODELOS DE LENGUAJE
SITUACIÓN 1
Laura es una joven que fue abandonada por su padre cuando esta era
solo una niña y no han vuelto a saber nada de él. Por ese motivo, ha sido su
madre la que se ha encargado todo este tiempo de su educación con ayuda de los
abuelos maternos. Unos años después, Laura conoce un chico y se enamora de él.
Al principio, la relación parece estable, pero con el paso del tiempo, es
ridiculizada en público en numerosas ocasionas, lo que hace que Laura sienta
rabia, desconfianza y profundo odio hacia el sexo masculino, excepto a su
hermano mayor, el cuál ha sido su punto de apoyo en los continuos desajustes de
su pareja.
Esta situación sería un ejemplo claro de generalización de la realidad,
es decir, de cuantificadores universales, ya que el usuario piensa que todos
los hombres van a ser como su padre o como su ex novio, “siempre” los hombres
van a ser así.
SITUACIÓN 2
Lucía es una chica adolescente que desde hace 2 años sufre de
trastornos alimenticios, y ha desarrollado una anorexia crónica. Así que, sus
padres, al tener un sentimiento de impotencia hacia la resolución de su
problema, han decidido que acuda a un profesional para conseguir superar esto y
asegurar el bienestar tanto psíquico como físico de su hija. Acude a la
trabajadora social Margarita, la cual analiza las razones que le han conducido
a esta situación, llegando a conclusiones de su personalidad como que es una
persona muy perfeccionista y que tiene ataques de ansiedad periódicos
relacionados con su problema.
Este caso sería fundamentalmente un ejemplo de distorsión de la
realidad. Lucía tras el proceso de lectura de mente, tiene pensamientos
relacionados con “todo el mundo piensa que estoy enferma”, además de otros como
“nadie me tiene que decir cómo actuar, yo sé lo que es mejor para mi”.
SITUACIÓN 3
Esther es una mujer de 42 años que reside en Zaragoza, que actualmente
está casada con un hombre 10 años más mayor que ella, que está en terapia de
alcoholismo. Ha acudido a la trabajadora social en busca de ayuda, pues aunque
no ha querido especificarlo, su marido ejerce periódicamente violencia psicológica
contra ella y, eventualmente, física. Tiene un hijo de 13 años por el que,
según describe, daría su vida. Es insegura y cuidadosa y el haber acudido al
trabajador social marca el punto crítico
de decisión para cambiar su situación.
Con respecto a esta situación, podríamos decir que se trata de un
ejemplo de omisión, por un lado sencilla, manifestándose en expresiones como “estoy
confusa” o “no sé si hago lo correcto
viniendo aquí”. También ha expresado mediante verbos no especificados que su
marido “le hizo daño”. Al final de la entrevista también ha expresado una
nominalización con un “necesito ayuda”.
CONCLUSIONES
Esta práctica nos ha resultado muy interesante, ya que mediante diversos ejemplos prácticos representados por nuestros compañeros, hemos comprobado que nuestros pensamientos y actuaciones se ven reflejados en nuestra forma de hablar y expresarnos aunque la mayoría de veces sea de forma inconsciente.

